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¿Cómo cuidar tu entorno personal y financiero?

Mi pareja

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Para evitar que el dinero se convierta en un problema, es fundamental alcanzar un acuerdo sobre el reparto de los gastos, así como identificar los objetivos comunes y buscar la mejor vía para alcanzarlos. ¿Sois compatibles financieramente?

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¿Sois compatibles financieramente?

Conoce vuestra compatibilidad financiera con este test de 10 sencillas preguntas.

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Principales recomendaciones:

A muchas parejas les incomoda hablar de dinero porque puede parecer una falta de afecto. Pero ten en cuenta que los problemas económicos están entre las principales causas por las cuales se acaba rompiendo una relación.

Imagina qué ocurriría si averiguas más adelante que uno de los miembros de la pareja desea comprar una casa y formar familia cuanto antes, mientras que el sueño del otro es ahorrar para poder dar la vuelta al mundo. Alguno de los dos se va a llevar un disgusto. Vuestros objetivos son completamente diferentes.

Las cosas serán más fáciles si se decide, como pareja, qué prioridad van a tener ciertos objetivos comunes, tales como la adquisición de una vivienda, la compra de un coche, tener una familia, la creación de fondo de emergencia o ahorrar para la jubilación. De este modo, se puede llegar a un acuerdo sobre cómo planificar el ahorro y la inversión para conseguirlos.

Juntos pero no revueltos. La vida en común.

Enhorabuena. Habéis decidido dar el salto e iniciar una vida en común. Ahora es necesario reorganizar las finanzas en casa.

Es posible que antes de comenzar la convivencia ya dispusierais de algún sistema de gestión de los gastos comunes o incluso que contarais con una cuenta bancaria común para llevar a cabo vuestros planes e incluso para ir ahorrando para iniciar vuestra vida en común.

Ahora que ha llegado el momento, la primera pregunta a la que tendréis que contestar para organizar vuestras finanzas es ¿Cómo os vais a organizar?: ¿Cuenta conjunta? ¿Cuentas separadas? ¿Ambas?

El hecho de que hayas optado por compartir tu vida con otra persona no significa necesariamente que las finanzas tengan que ser totalmente compartidas. Es recomendable que cada uno mantenga cierto grado de independencia para gestionar sus finanzas personales.

Una buena solución puede ser distinguir entre "lo nuestro", "lo tuyo" y "lo mío".

De esta forma podéis mantener cada uno una cuenta personal y otra u otras cuentas conjuntas con distintas finalidades: para satisfacer el pago de los gastos comunes que genera la vivienda y la convivencia, para crear un colchón de emergencia y para llevar a cabo proyectos comunes en el largo plazo.

Al iniciar una vida conjunta, las parejas tienen que decidir cómo distribuir las responsabilidades de la casa pero también las responsabilidades financieras: quién se ocupa de revisar las cuentas bancarias, de hacer las transferencias, de pagar las facturas o del seguimiento de las inversiones.

  • Repartir las tareas

    A grandes rasgos, lo importante es acordar cómo se va a manejar el dinero en la nueva vida en común y poner en práctica algún sistema para asegurar el cumplimiento de tareas importantes, como por ejemplo cerciorarse de que existe suficiente saldo en las cuentas para atender los recibos domiciliados.

  • Reevaluar

    Además, también puede ser un buen hábito sentarse de vez en cuando a evaluar cómo estais funcionando y ver si estáis satisfechos con este reparto ya que no conviene que éstas sean obligación de un único miembro de la pareja aun cuando uno de los dos sea más “experto” en temas financieros.

  • Comunicación fluida

    En todo caso, la otra persona debe, como mínimo, estar al corriente de la situación económica y comprender las consecuencias de las decisiones que se toman. Es importante que ambos estéis al tanto de dónde se guardan los documentos importantes relacionados con las gestiones que se realizan como son los extractos bancarios, las pólizas de seguro o las escrituras y contratos.

Ahora sois dos, toca ajustar también el presupuesto a la nueva situación y elaborar uno en común. Hace falta revisar los ingresos y las obligaciones comunes y establecer, entre los dos, un nuevo plan de gastos y una nueva estrategia de ahorro.

Posiblemente, los dos tengáis ya experiencia gestionando vuestro propio presupuesto, pero aun así, te recomendamos consultar la HERRAMIENTA PRESUPUESTO

En todo caso, las reglas básicas para que vuestras finanzas vayan sobre ruedas son:

  • Gastar siempre menos de lo que se ingresa.
  • Dedicar un esfuerzo extra a rebajar o eliminar deudas, sobre todo las de alto interés.
  • Convertir el ahorro en parte de vuestras vidas, en cuanto las deudas estén bajo control. Conviene destinar una cantidad fija al ahorro.

Es posible que para cumplir vuestros objetivos necesitéis contar con recursos adicionales o que surjan circunstancias que requieran un dinero extra. No obstante, no caigáis en la tentación de conseguirlos por la vía rápida, recurriendo a préstamos o créditos.

La financiación ajena no es recomendable en general para la adquisición de bienes o servicios, puede ser recomendable en determinadas circunstancias para algunas de las inversiones más relevantes a lo largo de la vida, como podría ser la adquisición de una vivienda.

En cualquier caso, antes de contratar un préstamo personal es importantísimo calcular bien la cuota a pagar y asegurarse de que encaja en vuestro presupuesto sin causar dificultades.

Recuerda que siempre que sea posible, es mejor intentar ahorrar para estas adquisiciones en vez de utilizar crédito.

Sea cual sea vuestra situación, el ahorro como gasto fijo del mes puede ser una buena estrategia a seguir para empezar a ahorrar.

Lo importante es empezar cuanto antes y destinar al ahorro una parte de vuestros ingresos dentro de vuestras posibilidades, aunque no sea una gran cantidad. Hay que disponer de un colchón o fondo de emergencia por si se produce una situación inesperada en el corto plazo, o como previsión para la jubilación.

También existen productos financieros para ahorrar, pudiendo ser recomendable combinar depósitos bancarios y otros productos de menos riesgo con inversiones que tengan rentabilidades potenciales más altas, como acciones o fondos de inversión. Toda esta información en Descubre ¿Cómo invertir mi dinero?

Principales recomendaciones de ahorro-inversión:

  • Dejar algo de colchón en las cuentas corrientes para cubrir los recibos domiciliados, gastos diarios, etc. Creando un fondo de emergencia suficiente para cubrir entre tres y seis meses de gastos.
  • Para objetivos a corto y medio plazo (como, por ejemplo, la entrada para comprar un coche, obras en casa y unas vacaciones), podéis considerar opciones de ahorro e inversión con mayor rentabilidad.
  • Ahorrar para la jubilación debe figurar entre vuestros objetivos financieros, sea cual sea vuestra edad. Cuanto antes se empiece, mejor. Descubre ¿Cómo preparar mi jubilación?

La tranquilidad de saber que tanto tú como tu pareja gozáis de cierta seguridad económica en caso de imprevistos graves o posibles contingencias indeseadas, es importante. En este caso recurrir a los contratos de seguros, suele ser una buena opción.

Recomendaciones:

  • Revisad vuestros seguros:

    si ya teníais seguros de vida, es recomendable revisar las coberturas y cerciorarse que figuran como beneficiarios las personas a las que realmente deseáis proteger. También los seguros de salud y accidentes, los planes de pensiones y productos similares.

    Lo importante para los seguros es tener la cobertura adecuada: ni corta ni inadecuada por excesiva, con lo que se encarece innecesariamente.

  • Ahorrar agrupando los seguros:

    muchas compañías de seguros ofrecen planes familiares que resultan más económicos que mantener dos individuales.

    Si cada cónyuge ya tiene su propio seguro, calcula los costes y coberturas para decidir si se mantienen pólizas separadas o combinarlas.

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Formalizando la unión: ¿Pareja de hecho o matrimonio?

Al dar el paso, más allá de la cuestión romántica, debéis saber que la unión legal también tiene consecuencias económicas.


Existen dos formas de formalizar legalmente la unión de una pareja: el matrimonio y el registro como pareja de hecho. Ambas formas de unión suponen una serie de derechos y obligaciones distintas.


Descúbrelas

¡Nos casamos!¿Qué debemos saber?

Las condiciones económicas del matrimonio se recogen en los regímenes matrimoniales. Este régimen económico se puede pactar ante notario antes o después de la boda en un contrato conocido como “capitulaciones matrimoniales”, que se inscribe en el Registro Civil junto con la notificación del matrimonio. Se puede modificar en cualquier momento durante el matrimonio de común acuerdo por ambos cónyuges.

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Los principales regímenes matrimoniales:

Todas las ganancias y beneficios obtenidos a partir del matrimonio por cualquiera de los cónyuges forman parte de un fondo común. Hace falta el consentimiento de los dos para vender bienes gananciales, pero también para gestionarlos y administrarlos.

Sin embargo, los bienes obtenidos antes del matrimonio o heredados siguen siendo privativos, propiedad exclusiva de la persona en cuestión.

En este caso cada cónyuge mantiene su independencia económica.

Puede disponer de sus bienes con entera libertad y no necesita el consentimiento del otro.

¿Qué más debemos tener en cuenta?

En cuanto a las parejas de hecho, el Código Civil no recoge ningún régimen económico matrimonial si bien los miembros de la pareja pueden adoptar los acuerdos que consideren oportunos. 

En aquellos casos en los que los cónyuges no pacten de forma explícita un régimen económico matrimonial, se aplicará el régimen de gananciales, salvo en el caso de que residáis en algunas comunidades autónomas como Cataluña y en las Islas Baleares, donde el régimen por defecto es el de separación de bienes. 

El régimen económico elegido tiene mucha trascendencia, no sólo en caso de separación y divorcio, sino también en las repercusiones ante terceros, como entidades de crédito y otros acreedores. 

La unión legal está también vinculada a otras cuestiones financieras y de protección en caso de que se produzcan ciertas contingencias que varían en función de si la unión es de hecho o en matrimonio.

  • A la hora de realizar la declaración de la renta, las parejas unidas mediante matrimonio podrán optar por realizar la declaración de la renta individualmente o conjuntamente, según les resulte más ventajoso. Mientras que los convivientes o las parejas de hecho tendrán que hacerla individualmente.

  • En cuanto a la protección ante el fallecimiento de la pareja, existen restricciones para que los miembros de la pareja de hecho puedan percibir pensiones de viudedad respecto de las existentes para el matrimonio y en cuanto a las herencias no hay una normativa específica que regule este aspecto en las parejas de hecho si bien la normativa de algunas comunidades autónomas equiparan la pareja de hecho al cónyuge viudo.

Muchas entidades de crédito ofrecen préstamos específicos para financiar los costes, pero aunque resulten muy atractivos, recordad que no dejan de ser préstamos personales.

También hay mucha oferta de “créditos rápidos” que permiten disponer de dinero de forma inmediata sin muchos trámites, si bien estos créditos suelen tener un tipo de interés más alto (a veces mucho más) que los préstamos personales.

Os recomendamos leer siempre detenidamente las condiciones de los préstamos disponibles en el mercado y compara sus TAE para un mismo plazo de amortización.

En todo caso, ahorrar para la celebración será la mejor forma de evitar un exceso de endeudamiento y puede ser uno de los objetivos financieros de la pareja a corto o medio plazo.




En caso de ruptura: separación o divorcio

Poner fin a una relación afectiva es duro a nivel emocional pero también puede serlo a nivel económico.

Hay que tomar decisiones difíciles como dividir y repartir los bienes, las cuentas, los ahorros y las deudas, y siempre es más costoso mantener dos viviendas separadas con sus correspondientes gastos.

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El fin de la relación siempre será menos gravoso y con menos trámites si se hace de mutuo acuerdo. En el caso de llevar la separación de los bienes por la vía contenciosa, cada miembro de la pareja ha de tener su propio abogado y procurador y los gastos legales de un proceso alargado pueden dispararse.

Si es de mutuo acuerdo, en caso de existir matrimonio también hace falta un abogado y procurador, pero estos pueden ser compartidos entre los dos y el proceso es mucho más corto. Si la unión es de hecho bastará con elevar el acuerdo a escritura pública ante notario.

El reparto de bienes dependerá del acuerdo al que hubiera llegado la pareja de hecho en su momento y en gran parte del régimen económico pactado en el caso del matrimonio. Se detalla este reparto, junto con otras condiciones como la custodia de los hijos y otros acuerdos en un contrato denominado convenio regulador.

Es importante señalar que no existe una ley que regule la separación de una pareja de hecho si bien algunas comunidades autónomas cuentan con regulación propia en esta materia.

En el supuesto de que existan hijos comunes, hay que tener en cuenta que las obligaciones en ambos casos serán las mismas aunque los procedimientos a iniciar sean diferentes en el caso de unión de hecho y matrimonio. Habrá que llegar a un acuerdo sobre la guardia y custodia, el uso o la atribución de la vivienda, la pensión alimenticia, etc, y podréis estar representados por un solo procurador y un solo abogado. Si no se llega a un acuerdo habrá que recurrir igualmente a la vía contenciosa.

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