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¿En qué productos invertir?

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Antes de invertir, debemos conocer las características y riesgos de los productos de inversión y comprender su funcionamiento. Principalmente podemos clasificar en: productos de renta fija, de renta variable y fondos de inversión. También existe otro tipo de productos como los híbridos, estructurados y derivados.

Los productos de renta fija son representativos de una deuda de la empresa que los emite. Consisten principalmente en bonos y obligaciones en todos sus variantes, aunque también incluyen Letras del Tesoro, pagarés de empresas y otros instrumentos. Estos productos o títulos valores son la acreditación del dinero prestado por cada inversor. El tenedor (persona que compra ese producto) de un título de renta fija se convierte en acreedor de la empresa u organismo público emisor.

Principales productos de renta fija

Hay una amplia gama de productos de renta fija, con distintas duraciones (vencimientos), nivel de riesgo y formas de percibir las rentabilidades.

A grandes rasgos, se pueden clasificar según su emisor:


Renta fija pública

Cuando el emisor es un Estado, una comunidad autónoma u otro organismo público. Pueden ser las Letras del Tesoro y los Bonos y Obligaciones del Estado. El objetivo de estos productos es financiar el déficit público que tienen los gobiernos y otros proyectos como por ejemplo: financiar una nueva carretera.

  • Letras del Tesoro: son productos a corto plazo: 3, 6 ,9 y 12 meses. Las letras las emite el Tesoro mediante subasta.
  • Bonos y Obligaciones: los bonos son a 3 y 5 años y las obligaciones a 10, 15, 30 y 50 años. 

Renta fija privada

Cuando el emisor es una empresa privada. Pueden ser pagarés de empresas, bonos y obligaciones simples o subordinados o cédulas y bonos hipotecarios. Lo usan las empresas para financiarse o financiar proyectos como la construcción de una nueva fábrica.

  • Pagarés de empresa: son productos de deuda emitidos a corto plazo, existiendo vencimientos entre 3 días y 25 meses, aunque los plazos más frecuentes son de 1, 3, 6, 12 y 18 meses.
  • Bonos y Obligaciones: son valores a medio y largo plazo que representan una parte de una deuda, a favor de su tenedor (quien lo compra), y emitida privada por una entidad para la financiación de un proyecto.

Hay otros tipos de renta fija privada: bonos estructurados, cédulas y bonos hipotecarios, cédulas territoriales, bonos de titulizacion, etc.


Riesgos de la renta fija

Renta fija no significa rentabilidad fija, ni ausencia de riesgo. Como cualquier otro producto de inversión tiene riesgo. Los principales de los productos de renta fija son:

  • Riesgo de mercado: es la posibilidad de que los productos que hemos adquirido coticen por debajo del precio que pagamos por ellos. Las fluctuaciones de precios de la renta fija cotizada dependen sobre todo de la evolución de los tipos de interés, de las circunstancias de mercado y de las condiciones económicas generales. Cuando suben los tipos de interés, el precio de los títulos de renta fija baja, y cuando bajan los tipos de interés, el precio de la renta fija aumenta.
  • Riesgo de liquidez: es el riesgo de que queramos vender el producto y no se encuentre contrapartida en el mercado y, por tanto, que no se pueda vender el producto.
  • Riesgo de crédito o riesgo de quiebra del emisor: se trata del riesgo que se asume el inversor en el producto de renta fija por la posible falta de cobro de los intereses y/o principal por parte del emisor.

¿Quieres saber más sobre la renta fija?

Guía de la educación financiera de CNMV

Cuando la gente habla de la Bolsa se refiere al mercado de renta variable. Y cuando se habla de productos o títulos de renta variable, se está refiriendo, sobre todo, a acciones de empresas.

¿Qué son las acciones?

Una acción es un título que representa una parte del capital social de una empresa. El inversor que compra acciones de una empresa se convierte en socio propietario de parte del negocio. Estos socios propietarios se llaman accionistas. Las empresas sólo emiten una cantidad limitada de acciones.


¿Cómo obtener beneficios de las acciones?

La rentabilidad de las acciones no se conoce en el momento de su adquisición y depende de muchos de factores.

Un inversor que ha comprado acciones de una empresa puede obtener rendimientos de dos formas:

  • 1. Percibiendo Dividendos de la empresa
  • 2. Vendiendo sus acciones a otro inversor por un precio mayor de lo que pagó por estas (plusvalía).

Acciones cotizadas vs Acciones no cotizadas

Las acciones cotizadas son aquellas que se pueden vender y comprar libremente en un mercado secundario oficial (Bolsa de Valores). Las empresas que las ponen en circulación deben cumplir ciertos requisitos. Esto es muy importante para un inversor, porque le permite deshacer la inversión en cualquier momento y recibir a cambio un precio de venta establecido objetivamente (el precio de mercado), sin tener que buscar por su cuenta un comprador para las acciones.

Las acciones de las empresas no cotizadas no cuentan con estas ventajas.


Los principales riesgos de la inversión en acciones

Los principales riesgos de la renta variable están vinculados a la incertidumbre sobre sus rendimientos.

  • Las acciones no tienen una rentabilidad conocida, ni tan siquiera predecible.
  • El comportamiento de una acción en el pasado no garantiza su evolución futura.
  • La evolución de la acción no depende sólo de la propia compañía, sino de factores ajenos como la situación de la economía, la evolución de otros mercados, de los tipos de interés, de la inflación, etc. Por eso puede ocurrir que algunas compañías con buenos resultados en sus negocios no vean aumentar su valor en bolsa.
  • No tienen plazo de vencimiento (fecha fin), por lo que la inversión sólo puede deshacerse mediante la venta de las acciones.

¿Quieres saber más sobre la renta variable?

Guía de la educación financiera de CNMV

¿Qué es un fondo de inversión?

Un fondo de inversión es una institución de inversión colectiva (IIC); los resultados individuales se determinan en función de los rendimientos obtenidos por un colectivo de inversores. En realidad, un fondo de inversión es un patrimonio formado por las aportaciones realizadas por un número variable de inversores. Este patrimonio se invierte en productos financieros de inversión que pueden ser renta fija, renta variable, derivados, o cualquier combinación de estos.

La unidad de inversión de un fondo se llama participación, y los inversores son partícipes. Si quieres invertir en un fondo de inversión, tienes que comprar participaciones (se denomina suscripción). Si quiere deshacerte de la inversión, tienes que vender tus participaciones (esto se llama reembolso).

Una sociedad, denominada gestora se ocupa de todas las tareas administrativas y contables y también decide en qué activos financieros se va a invertir.


Otra sociedad, llamada depositaria, custodia los valores y efectivo que componen el patrimonio.

Los fondos de inversión ofrecen muchas ventajas al inversor particular:

  • Acceso a cualquier mercado: Al invertir de forma colectiva, un fondo le permite el acceso a mercados e instrumentos que, en muchos casos, no están a su alcance.
  • Gestión profesional: la gestora del fondo pone un profesional que dedica toda su tiempo a analizar el comportamiento de los mercados, investigar las empresas y tomar las decisiones de inversión buscando la mayor rentabilidad a las aportaciones de los inversores, siempre de acuerdo con el objetivo y política de inversión del fondo.
  • Menor coste: la inversión colectiva aprovecha las economías de escala, incurriendo en menos costes por operación en los mercados.
  • Diversificación de las inversiones: al invertir es recomendable diversificar es decir, "no poner todos los huevos en la misma cesta”. Pues bien, los fondos de inversión, con independencia de cuál sea su política de inversión (es decir su estrategia de inversión), tienen siempre la obligación de diversificar. Además, gracias a su conocimiento del mercado en el que operan y al volumen que invierten, tienen mayor capacidad para hacerlo.

La rentabilidad del fondo de inversión

El precio, o valor de mercado, de cada participación oscila según la evolución de los valores que componen el patrimonio (las acciones, bonos, etc.), y se calcula diariamente dividiendo el patrimonio total por el número de participaciones en circulación en ese momento. Este es el llamado “valor liquidativo”. Se puede consultar el valor liquidativo de cualquier fondo en la página web de la sociedad gestora o en los boletines de las bolsas de valores. También suele estar disponible en la prensa y otros medios de comunicación de información económica.

La rentabilidad de un fondo de inversión se calcula como el porcentaje de variación del valor liquidativo entre la fecha de compra (suscripción) y la fecha de venta (reembolso), y puede ser tanto positiva o negativa.

Rentabilidad = (Valor liquidativo final – Valor liquidativo inicial) / Valor liquidativo inicial X 100

El patrimonio del fondo puede aumentar o disminuir por dos motivos:

  • 1. La entrada o salida de partícipes, es decir suscripciones y reembolsos, lo que aumenta o disminuye el número de participaciones en circulación.
  • 2. El precio de mercado de los valores que componen el patrimonio. Es este segundo motivo lo que determina la rentabilidad para el fondo, y por lo tanto, para cada partícipe.

Las comisiones de los fondos

A cambio de los servicios de gestión profesional, los partícipes de fondos de inversión (inversores) pagan unas comisiones de gestión y depósito que son cargadas al fondo de forma directa, restándose del valor liquidativo, por lo que reducen la rentabilidad obtenida.

Además, pueden existir comisiones por la suscripción y/o reembolso de participaciones, que también reducen la rentabilidad.

Las comisiones varían según los fondos, dentro de los límites máximos fijados por la ley. Como inciden mucho en la rentabilidad, es muy importante conocerlas antes de decidirse por un fondo u otro. Se pueden consultar todas las comisiones y gastos en el folleto oficial o DFI (Datos Fundamentales para el Inversor).


Tipos de fondos

Una primera clasificación permite distinguir entre:

  • Fondos de inversión mobiliaria. Son instituciones de inversión colectiva que invierten en activos financieros.
  • Fondos de inversión inmobiliaria. Son instituciones de inversión colectiva que invierten fundamentalmente en inmuebles para su explotación en alquiler. Son fondos, en general, menos líquidos que los de naturaleza financiera.

A su vez, los fondos de inversión mobiliaria pueden ser de diferentes tipos:

  • ordinarios, que invierten mayoritariamente en renta fija, renta variable y/o derivados,
  • de fondos, que invierten mayoritariamente en otros fondos de inversión,
  • subordinados, que invierten en un único fondo de inversión,
  • índice, cuya política de inversión trata de replicar un determinado índice y
  • cotizados (ETF), cuya peculiaridad es que se negocian en las bolsas de valores, como las acciones.

Si deseas conocer más sobre la clasificación de los fondos:

Guías rápidas de educación financiera de CNMV

Los principales riesgos al invertir en fondos

Los fondos, como cualquier otra inversión, se rigen por el binomio de riesgo/rentabilidad. A mayores perspectivas de rentabilidad significan mayor riesgo.

El nivel de riesgo de un fondo dependerá de los activos financieros en los que se invierte el patrimonio, su vocación inversora, o política de inversión, Todas estas características están recogidas en el folleto informativo o DFI (Datos fundamentales para el inversor) que es la información oficial y la que todo inversor debe solicitar.

La diversificación de las inversiones que componen el patrimonio del fondo permite controlar mejor el riesgo, pero nunca la elimina del todo. Cada inversor debe conocer el riesgo que está dispuesto a asumir. Es decir, tenemos que analizar nuestro perfil inversor.

¿Cómo elegir un fondo de inversión?

Antes de elegir un fondo hay que conocer bien nuestro propio perfil de inversor. Es decir, los objetivos que tienes para invertir, nuestra situación económica, el horizonte temporal que tenemos para logar nuestros objetivos y el nivel de riesgo que podemos o queremos asumir.

Existen cientos de fondos de inversión, con objetivos y niveles de riesgo distintos. Antes de nada, se debe leer detenidamente la información oficial – El DFI o Documento de datos fundamentales para el inversor. Su propio nombre lo dice. En este breve documento hay que observar:

  • la política de inversión o vocación inversora que determina el tipo de productos en los que se va a invertir el patrimonio del fondo, y por lo tanto, el nivel de riesgo que asumen los partícipes.
  • Perfil de riesgo y remuneración: Ofrece un dato indicativo del riesgo del fondo en una escala de 1 a 7 niveles. Va de potencialmente menor rendimiento/menor riesgo (1) a potencialmente mayor rendimiento/ mayor riesgo (7). Es importante tener en cuenta que la categoría (1) no significa que la inversión esté libre de riesgo.
  • Gastos y comisiones: las distintas comisiones, que pueden variar bastante entre unos fondos y otros reducen la rentabilidad.
  • Rentabilidad histórica: La rentabilidad que ha obtenido el fondo en el pasado también es un factor a considerar, pero recuerde siempre que las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Hay muchas variables que pueden haber cambiado, incluyendo el estado de la economía en general.
  • Otra información práctica

     

    ¿Quieres saber más sobre los fondos de inversión?

    Guía de la educación financiera de CNMV

Existen otros productos de inversión que, por sus características y riesgos, no son tan populares ni adecuados para todo tipo de inversores.

Productos híbridos: se trata de productos que por su naturaleza no pueden clasificarse como de renta fija, ni tampoco de renta variable. De ahí su carácter híbrido, ya que tienen algunos aspectos asimilables a la renta fija y otros aspectos de la renta variable. Algunos productos híbridos son los valores subordinados y los bonos y obligaciones convertibles.

Derivados: Los productos derivados son instrumentos financieros cuyo valor deriva de la evolución de los precios de otro activo, denominado “activo subyacente”.

El activo subyacente puede ser muy variado: una acción, una cesta de acciones, un valor de renta fija, una divisa, materias primas, tipos de interés…

Básicamente, un derivado es una contratación a plazo en la que se establecen todos los detalles en el momento del acuerdo, mientras que el intercambio efectivo se produce en un momento futuro.

Son productos sujetos al efecto apalancamiento, ya que la inversión inicial necesaria es reducida en comparación con la exposición al subyacente que se obtiene, por lo que los resultados pueden multiplicarse, tanto en sentido positivo como negativo, en relación con el efectivo desembolsado. Por lo tanto, son productos de riesgo elevado.

Estructurados:

Consisten en la unión de dos o más productos financieros en una sola estructura. Normalmente, lo más común suele ser un producto de renta fija más uno o más derivados. Estos productos son de carácter complejo y cuentan con elevado riesgo.


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