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Características generales de la renta fija

Renta fija no significa necesariamente rentabilidad fija.

Todos los activos de renta fija se basan en la entrega de dinero de un inversor a un emisor, y la devolución por parte de éste del capital, más intereses a lo largo o al cabo de un determinado período.

Debe tener en cuenta que renta fija no implica necesariamente rentabilidad fija ni  ausencia de riesgo.

El inversor en renta fija puede actuar de dos formas,  que determinarán en gran parte el riesgo y la rentabilidad de la inversión:

  1. Mantener el título hasta su vencimiento,
  2. Volver a vender el título a otro inversor en el mercado secundario antes del vencimiento.

Opción 1: Mantener el título hasta su vencimiento

En este caso, la rentabilidad está prefijada durante toda la vida del título. Un bono al 5% pagará 50€ anuales por cada 1.000€ de valor nominal, y uno al 6% 60€. Es lo que pagará el emisor cada año, durante toda la vida o duración del bono, ni más ni menos*. Así, si usted mantiene un bono simple hasta su vencimiento sabrá exactamente cuánto y cuándo lo obtendrá, siempre y cuando la empresa u organismo emisor pueda hacer frente a sus pagos.

*(Aunque tradicionalmente en la renta fija los intereses del préstamo se establecen de forma exacta desde el momento de la emisión hasta su vencimiento, actualmente existen otras modalidades más sofisticadas, con intereses variables referenciados a determinados indicadores, como tipos de interés (Euribor, etc.), índices bursátiles, o incluso a la evolución de una determinada acción, índice, etc., teniendo a veces otras características especiales).

Como la rentabilidad es conocida de antemano, el riesgo para el inversor es precisamente este posible incumplimiento por parte del emisor, conocido como riesgo de crédito o riesgo de insolvencia.

El riesgo de insolvencia o de crédito es la probabilidad de que el emisor del título no pueda hacer frente a sus obligaciones: tanto el pago de cupones (intereses) como del reembolso o devolución del capital inicial prestado.

Para un inversor individual, es muy difícil realizar el análisis económico-financiero  necesario para saber si un emisor (empresa privada u organismo público) podrá cumplir sus compromisos de pago dentro del tiempo fijado.  Ese análisis es tarea de empresas especializadas de calificación. Estas empresas (las más conocidas son Standard & Poor’sMoody’s y Fitch) publican periódicamente la calificación o “rating” de los emisores de títulos de renta fija.

Cuanto más alta sea la calificación crediticia del emisor, menor es el riesgo de insolvencia estimado y por lo tanto, más segura la inversión. Si un emisor tiene una de las primeras cuatro calificaciones, se considera que el riesgo de insolvencia es bajo.

Las calificaciones por debajo de las primeras cuatro indican que el título se considera una inversión especulativa (Ba, BB o B), o que el emisor tiene peligro real de insolvencia (todos los niveles de C), o incluso que ya está en quiebra o suspensión de pagos (D).

Los bonos con calificación especulativa o peor, se llaman también bonos basura , aunque muchos gestores prefieren denominarlos  “de alto rendimiento”.

Por supuesto, se aplica la regla de riesgo/rentabilidad. Cuanto peor es la calificación crediticia, mayor es el riesgo y por lo tanto mayor tendrá que ser la rentabilidad ofrecida para que un inversor se pueda interesar.

Inversiones de bajo riesgo
Moody’s S&P Fitch
Aaa AAA AAA
Aa AA AA
A A A
Baa BBB    BBB
Inversiones especulativas o de alto riesgo
Moody’s S&P Fitch
Ba BB BB
B B B
Caa CCC CCC
Ca CC CC
C C C
  D D

Las calificaciones otorgadas por estas empresas especializadas pueden ajustarse con el tiempo, a la luz de cambios producidos en las empresas, su competencia o la economía en general. Cabe destacar que ni las más conocidas empresas de calificación son infalibles y que nadie puede prever con certeza el futuro económico de una empresa u organismo oficial. Una buena calificación no es garantía absoluta contra el riesgo de insolvencia.

Opción 2: Volver a vender el título a otro inversor en el mercado secundario

En este caso, el rendimiento que obtiene será la diferencia entre su precio de transmisión (venta) y su precio de adquisición. El riesgo para el inversor es que desconoce a qué precio podrá vender el título en el futuro.

Por ejemplo, si usted adquiere un bono a 10 años, pero resulta que siete  años después necesita reembolsarlo para recuperar su capital inicial, tendrá que venderlo a otro inversor en el mercado secundario. Puede  obtener una ganancia, pero también puede perder. El precio de transmisión dependerá del mercado, es decir, de la demanda o del interés de otros inversores en su título. Esta demanda se ve afectada sobre todo por los tipos de interés del mercado, cuyo nivel está inversamente relacionado con el precio de la renta fija:

Cuando suben los tipos de interés, el precio de los títulos de renta fija baja, y cuando bajan los tipos de interés, el precio de la renta fija aumenta.

¿Por qué esa realación entre precio de mercado y tipos de interés?

Supongamos que compra usted un bono de nueva emisión con cupón del 6%, lo que significa que genera 60€ anuales en intereses por cada 1.000 € de valor nominal. Pero dentro de un año los tipos de interés suben. Su bono seguirá ofreciendo sólo 60€ anuales, pero los emisores de títulos nuevos ahora ofrecerán rentabilidades mayores  acordes con los nuevos tipos (por ejemplo al 7%). Pues si los inversores ahora tienen la oportunidad de comprar nuevos bonos, como el que usted tiene pero que ofrecen un 7%, la única opción que tendrá usted para vender el suyo al 6% será de venderlo por debajo de su valor nominal (es decir, con descuento).

De la misma forma, si bajan los tipos de interés en vez de subir, las nuevas emisiones de bonos ofrecerán rentabilidades por debajo del 6%. Esto hará su bono más atractivo a otros inversores, y estarán dispuestos a pagarle un precio por encima de su valor nominal.

Vemos entonces que el inversor que quiere vender un título de renta fija antes de su fecha de reembolso, corre un riesgo de tipo de interés. Este riesgo será mayor, cuanto más largo sea el plazo de reembolso del título.

Recuerde: lo que más incide en el rendimiento de la renta fija es la evolución de los tipos de interés.


Algo parecido puede ocurrir a los tenedores de bonos que quieren seguir cobrando sus cupones después de la fecha de reembolso. Tendrán que reembolsar el antiguo y adquirir uno nuevo, con la incertidumbre en cuanto al tipo de interés que va a conseguir. Esto se denomina riesgo de reembolso.

Para reducir el riesgo de tipo de interés o riesgo de reembolso, es importante contratar títulos con plazos de reembolso acordes con sus objetivos financieros.

Fiscalidad de la renta fija

  • Los rendimientos, sean implícitos o explícitos, se consideran rendimientos de capital mobiliario, correspondientes al ejercicio en el que se produce el pago de cupones o la transmisión o amortización del título.
  • Se integran a la base imponible del ahorro en el IRPF:
    • En el caso de intereses (cupones, es decir, rendimientos explícitos) por el importe íntegro cobrado.
    • En el caso de reembolso o transmisión (rendimientos implícitos) por la diferencia entre el valor de transmisión y el de adquisición, teniendo en cuenta los gastos inherentes de adquisición (que incrementan su valor) y de transmisión (que lo reducen).
  • Al hacer la declaración de la renta, la base imponible del ahorro tributa por tramos, según su importe total. Actualmente, son los siguientes:
Tributación de la base imponible del ahorro 
de hasta % tributación
0€ 6.000€ 21%
6.001€ 24.000€ 25%
24.001€ en adelante 27%
  • Si quiere usted invertir en renta fija, lo habitual es abrir una cuenta de valores en cualquier entidad de crédito (banco o caja). La compra de títulos se adeuda de esta cuenta y los rendimientos obtenidos también se depositarán en ella. Estas cuentas suelen cobrar comisiones sobre intereses recibidos y también gastos de administración y depósito. Los gastos de administración y depósito de valores de renta fija son fiscalmente deducibles.
  • Se aplica una retención del 21%, excepto en el caso de:
    • Letras del Tesoro, cuyo rendimiento no está sujeto a retención.
    • Rendimientos derivados de la transmisión (venta) de valores de renta fija antes de su vencimiento. El importe de los cupones pagados sí está sujeto a retención.

 

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