Lección 4: Fomentar el ahorro

19/04/2010

Lección 4: Fomentar el ahorro

Uno de los regalos más importantes que un padre puede hacer a su hijo es inculcarle la importancia de convertir el ahorro sistemático en parte de su vida. Pero en vez de obligarle a ahorrar el dinero que recibe, puede ser más eficaz esperar a que se encapriche por algo (normalmente no tendrá que esperar mucho) y aprovechar la oportunidad para explicarle que puede comprarlo con su propio dinero, y que le ayudará a hacerlo. El proceso tiene estos pasos:

  1. Planificar
  2. Economizar y ahorrar
  3. Comprar cosas.

Su hijo tendrá más incentivos para ahorrar si le permite que establezca sus propias prioridades, dentro de lo razonable. Ayúdele a ponerlo por escrito, y si se trata de un niño pequeño coloque en un lugar visible una foto o dibujo de la cosa que quiere comprar. Ayúdele también a calcular cuánto tiene que ahorrar y cuánto tiempo necesitará si ahorra un porcentaje de su paga (cuanto más ahorre, menos tiempo tardará).

Calculadora para niños: “Cuánto tardaré en ahorrar”

Las primeras veces que su hijo se plantea ahorrar para comprarse algo, es fundamental que la experiencia sea positiva y que vea recompensado su esfuerzo. Se trata de fomentar el hábito del ahorro.

Los niños muy pequeños necesitan comprobar físicamente cómo crecen sus ahorros y se acercan a su objetivo. Por ejemplo, una hucha transparente permite ver el contenido. También se podría pintar en un papel un gráfico cuyas barras irán creciendo según se acercan a su objetivo.

Conviene que los primeros objetivos sean fácilmente alcanzables en dos o tres semanas como máximo. Luego, a medida que su hijo crezca, podrá fijarse plazos más largos de ahorro para adquirir objetos más costosos. Para echarle una mano y evitar que se frustre, ofrézcale la posibilidad de realizar pequeños trabajos para ganarse un dinero extra. También puede pagarle un interés: por ejemplo, por cada 10 euros que mantenga en la hucha, déle 50 céntimos o un euro de más. Si está ahorrando para poder comprar algo importante, podría incluso ofrecerse a contribuir con la misma cantidad que él ahorre (por ejemplo, si está ahorrando para una bicicleta y llega a tener 50 euros, añádale otros 50 para animarle).

Fijarse un objetivo, hacer sacrificios y ahorrar parte de la paga, ver cómo crecen sus ahorros y al final conseguir comprar el producto anhelado con su propio dinero es una experiencia muy beneficiosa para la autoestima de un niño. Es también una excelente forma de aprender a priorizar, distinguiendo entre las cosas que realmente son importantes y aquellas de las que se puede prescindir.

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