Plan de educación financiera. CNMV. Banco de España, Eurosistema.

Hay un momento para estudiar, trabajar, independizarse, formar
una familia, jubilarse: le ofrecemos guía y herramientas para que maneje
su economía en las distintas etapas de la vida.

Estás en

Elegir los mejores instrumentos financieros

Calculadora, bolígrafo y gráficas

¿Cómo conseguir ese fondo necesario? Ahorrar, ahorrar, ahorrar.

Siendo la jubilación un objetivo financiero tan importante, no es aconsejable utilizar sólo un producto de ahorro-inversión. Diversifique.

Como norma general, cuantos más años le queden hasta la jubilación, más agresiva puede ser su política de inversión. Es decir, podrá invertir mayor porcentaje de su capital en productos con un nivel de riesgo medio-alto con la esperanza de recibir a cambio una rentabilidad mayor. Por supuesto, el mayor riesgo significa también más posibilidades de no obtener la rentabilidad esperada e incluso de perder el capital invertido. Pero a largo plazo los inversores siempre pueden aguantar mejor las subidas y bajadas de los mercados financieros, y cuanto más joven sea, con más tiempo contará para recuperarse de la pérdidas, si las hubiera.

¿Para qué arriesgar? La respuesta es para buscar mayor rentabilidad. No olvide que la inflación también juega con sus ahorros: cualquier dinero que no genera una rentabilidad por lo menos igual a la tasa anual de inflación está perdiendo valor.


A medida que se acerca a la edad de la jubilación suele ser prudente revisar sus inversiones y concentrarlas en alternativas más conservadoras. No obstante, algunos expertos recomiendan mantener, incluso después de la jubilación, un pequeño porcentaje del dinero en renta variable o algún instrumento que persiga mayor rendimiento y así intentar aumentar la rentabilidad de sus inversiones.

Los mejores productos para preparar la jubilación son aquellos destinados al ahorro a largo plazo. Veamos algunos de los más populares. Aquí sólo destacamos sus características más importantes. Podrá ver descripciones más detalladas de cada producto en el bloque “La oferta de productos y servicios financieros”.

Planes de Previsión Asegurados (PPA)

Los PPA son seguros de vida destinados a constituir un capital que se percibe en el momento de producirse la contingencia establecida en el contrato. No obstante, la cobertura principal es la de jubilación. Su régimen jurídico y fiscal se asimila al de los planes de pensiones individuales.

Su funcionamiento y características (contingencias cubiertas, forma de cobrar la prestación, iliquidez, y supuestos excepcionales de liquidez) también son iguales a los de los planes de pensiones. La diferencia entre los dos productos es que el PPA ofrece un tipo de interés garantizado. Por lo tanto, no existe posibilidad de perder el capital invertido. Son productos pensados para personas más conservadoras o cercanas a la edad de la jubilación, que no quieren correr riesgos. La ley permite movilizar los derechos económicos de un plan de pensiones y de un plan de previsión social empresarial a un PPA y al revés sin penalización. No obstante, hay que tener en cuenta que, en aquellos contratos que cuenten con inversiones asignadas, el importe a movilizar será el valor de mercado de esas inversiones en ese momento; por tanto, su valor puede variar en función de las fluctuaciones de los mercados financieros.

Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS)

Los PIAS también son seguros de vida que buscan canalizar el ahorro a largo plazo para acumular un capital que sirva de complemento a la jubilación. Son seguros individuales de ahorro a largo plazo cuya finalidad es ir pagando primas para constituir una renta vitalicia asegurada que podrá percibirse a partir de una edad señalada en el contrato.

Desde el punto de vista fiscal, a diferencia de los planes de pensiones y los PPA, las primas pagadas no reducen la base imponible del IRPF y por ello no tiene beneficios fiscales durante la etapa de ahorro. En cambio, cuando se cobra la prestación como renta vitalicia, los rendimientos generados (la diferencia entre valor de la renta en el momento de percibirla y la suma de las primas satisfechas) están totalmente exentos de impuestos, siempre que se cumplan los siguientes requisitos:

  • Que el cobro de la renta empiece como mínimo diez años más tarde que el pago de la primera prima.
  • Que el tomador del seguro, asegurado y beneficiario sean la misma persona.
  • Las primas pagadas no superen los siguientes límites: por un lado, de 8.000€ anuales; y por otro lado, de 240.000€  totales.

Otra característica diferenciadora de los PIAS es que su disfrute no está ligado a los supuestos de jubilación, incapacidad laboral, fallecimiento y gran dependencia, como ocurre en los planes de pensiones y en los PPA. Esto significa que puede empezar a cobrar la renta sin esperar a la edad de la jubilación, aunque sí tiene que haber pasado el mínimo plazo de 10 años desde la primera aportación para su disfrute.

El seguro de jubilación

Los seguros de jubilación son seguros de vida mixtos (es decir, combinan una prestación en caso de muerte y otra en caso de supervivencia) que tienen como fin constituir un capital asegurado a largo plazo mediante el pago de cuotas periódicas denominadas primas de seguro. La prestación se puede recibir en forma de capital, renta temporal o renta vitalicia.

Este producto ofrece mayor flexibilidad que un plan de pensiones y un PPA. No existen límites respecto al importe de las primas y goza de total liquidez, aunque las entidades aseguradoras cobran gastos por la desinversión anticipada. No hay que esperar a los 65 años, ni a que pase ningún plazo determinado para poder recibir la prestación.

En cuanto a su tratamiento fiscal, las aportaciones no dan derecho a ninguna deducción del IRPF. Puede ver más características de este producto en el bloque “La oferta de productos y servicios financieros”.

Combinación de alternativas

La mejor estrategia para acumular el fondo necesario para la jubilación puede ser combinar más de un producto específico para este fin con otras alternativas de ahorro-inversión a largo plazo:

  • Cuentas de ahorro y depósitos bancarios
  • Bonos (del Estado, de gobiernos de otros países y de empresas privadas)
  • Fondos de inversión 
  • Acciones

Esta combinación de inversiones o cartera debe ajustarse a la edad y tolerancia de riesgo del inversor particular, así como a las condiciones del mercado y la economía en general. También dependerá de cuánto dinero tiene para invertir y las otras fuentes de ingresos con las que podrá contar durante la jubilación.

Como normal general, cuantos más años tiene hasta la jubilación, más agresivo puede ser al invertir, dedicando un porcentaje mayor a inversiones con más riesgo para intentar sacar mayor rentabilidad y potenciar el ahorro. Ya habrá podido comprobar con la calculadora la diferencia entre obtener un 4% y un 10% de rentabilidad (calcular cuánto hay que ahorrar teniendo en cuenta la esperanza de vida).

A medida que se va acercando a la edad de la jubilación, lo habitual es ir modificando la cartera para dedicar mayor porcentaje a inversiones menos arriesgadas. Muchos expertos recomiendan mantener un porcentaje, aunque sea pequeño, de las inversiones con mayor rentabilidad potencial, aunque represente mayor riesgo. Esto es para paliar la pérdida de valor del dinero debido a la inflación.

Por ejemplo, algunos expertos recomiendan dividir el ahorro destinado a la jubilación más o menos de la siguiente forma:

Ojo: se trata de una mera orientación, y los porcentajes serán distintos según el caso. Cada inversor debe analizar su situación particular teniendo en cuenta sus ingresos, su nivel de tolerancia al riesgo, sus objetivos, las expectativas del mercado, etc. Veremos esto con más detalle en el bloque “Consejos para invertir sus ahorros”.

No obstante, es importante conocer bien los riesgos de cada inversión. Nunca se debe asumir un riesgo si no se siente cómodo con las perspectivas. Consulte el módulo D para conocer más sobre riesgo y rentabilidad, composición de carteras y tolerancia al riesgo.

Nota: Resístase siempre a la tentación de utilizar los fondos destinados a la jubilación para cualquier otra necesidad. Es importante constituir un fondo de emergencia equivalente a entre tres y seis meses de gastos corrientes para cubrir pequeños imprevistos y no interrumpir la planificación de la jubilación. El tiempo perdido será difícil de recuperar más tarde.

Finanzas para todos

2010 © Plan de Educación Financiera. CNMV y Banco de España

Technosite Certificación WCAG-WAI AA
Certificación Euracert eAccessibility AA