

La compra de la vivienda es una de las decisiones financieras más importante de nuestras vidas, ya que tiene un efecto muy significativo sobre nuestra economía. Valore sus circunstancias antes de tomar una decisión.
Sepa cuánto tendrá que pagar todos los meses en concepto de la cuota de la hipoteca, para determinar si encaja con su capacidad de endeudamiento.
Para comprar una vivienda antes hay que ahorrar. Este ahorro puede deducirse en la declaración de la renta, siempre que se cumplan ciertos requisitos.
Es la opción más utilizada para acceder a una vivienda en propiedad. Sin embargo, no todos los préstamos hipotecarios son iguales, y puesto que su peso en el presupuesto familiar se hará sentir durante bastante tiempo, es necesario analizar con cuidado las condiciones.
Modificación de un préstamo hipotecario
El titular de una hipoteca puede estar interesado en cambiar sus condiciones, para lo cual debe negociar con la entidad y firmar una novación. También puede ocurrir que desee llevarse la hipoteca a otra entidad que le ofrezca mejores condiciones (subrogación deudora). En otros casos, al comprador de una vivienda hipotecada puede interesarle asumir esa deuda (subrogación acreedora). Por último hablaremos de otro trámite que suele olvidarse: la cancelación registral de la hipoteca.
Al comprar una vivienda hay que contratar al menos un seguro de incendios. Además, hay otros seguros destinados a cubrir algunos de los problemas que se pueden presentar.
Fiscalidad: Deducción por la adquisición o rehabilitación de la vivienda habitual
El efecto fiscal puede llegar a ser un factor relevante en las decisiones económicas. Compruebe en cada momento cómo influirán sus decisiones sobre la vivienda a la hora de los impuestos.
En ocasiones es posible acceder a determinadas ayudas que tratan de facilitar la compra o el alquiler de la vivienda habitual.