Las decisiones de inversión son muy importantes, ya que la manera en que invierta sus ahorros condicionará su situación financiera, presente y futura.
Antes de invertir determine su perfil de inversión. Esto significa conocer su situación financiera actual, sus objetivos financieros, su horizonte temporal, su personalidad y tolerancia al riesgo y sus conocimientos financieros.
En el momento de invertir elija un intermediario autorizado y registrado en la CNMV y seleccione aquel producto que mejor encaje con sus necesidades y preferencias.
Realice un adecuado seguimiento de las inversiones realizadas: manténgase atento a las informaciones que reciba de su intermediario.
Pregunte a la entidad todo lo que no entienda. Si le quedan dudas acuda a la Oficina de Atención al Inversor de la CNMV.
No firme ningún contrato ni realice aportaciones de capital sin conocer antes las condiciones. Invierta sólo cuando comprenda las características esenciales y los riesgos del producto elegido.
Desconfíe de promesas de rentabilidad extraordinarias. La rentabilidad y el riesgo siempre van unidos: si el producto le ofrece una expectativa de altos rendimientos, con toda seguridad estará asumiendo riesgos elevados.
Nunca tenga prisa excesiva por colocar el dinero. Planifique, tómese el tiempo necesario para reflexionar y jamás deje de hacer una pregunta.