

En el paso uno, ha decidido el camino a seguir según su perfil de inversor. En el paso dos, ha elegido el vehículo (producto) y ha emprendido el viaje realizando las inversiones. Pero para llegar bien al destino no basta con simplemente poner el piloto automático y dormirse. Hay que estar atentos. El paso tres consiste en vigilar sus inversiones para controlar que todo vaya según sus expectativas, sus necesidades y su planificación. Si no es así, tendrá que plantearse tomar decisiones para remediar la situación.
Hay que dedicar el mismo cuidado e interés en vigilar sus inversiones como para elegirlas, aunque no todas las inversiones requieren el mismo grado de seguimiento. Como regla general, cuanto mayor sea el capital invertido y el riesgo asumido, mayor vigilancia tendrá que ejercer.
Hay quien mira las cotizaciones en bolsa todos los días para controlar si el valor de sus inversiones ha subido o bajado. Esto no es necesariamente recomendable. Los precios suben y bajan constantemente por multitud de razones, pero esto no significa que sea necesario comprar o vender, ni mucho menos. A veces es necesario ejercer un poco de disciplina para no sentir pánico cuando bajan los precios ni euforia infundada cuando suben. El inversor a largo plazo no debe obsesionarse por las fluctuaciones diarias de precios y evitar tomar decisiones precipitadas basadas en emociones. Realizar un exceso de transacciones además supone tener que pagar muchas comisiones, lo que incidirá negativamente en la rentabilidad total de su cartera.
El inversor a largo plazo no debe preocuparse por las fluctuaciones diarias de precios.
En el otro extremo, hay personas que se olviden de sus inversiones una vez realizadas. No leen nunca los informes periódicos que se les envían y no prestan atención a los mercados. Esto tampoco es recomendable. Conviene hacer una revisión periódica, como mínimo cada año, pero mejor cada seis meses, y siempre que ocurra alguna de las situaciones descritas a continuación.
Siempre debe vigilar sus inversiones para detectar situaciones que pudieran justificar realizar ajustes de su cartera:
Rendimiento e intermediario:
Naturalmente, querrá saber si sus inversiones evolucionan de manera satisfactoria, con una rentabilidad de acuerdo con sus expectativas y si su intermediario está cumpliendo con sus obligaciones. Los intermediarios tienen la obligación de enviarle información periódica detallando cada valor o producto financiero del que usted es titular, la rentabilidad durante el período, así como todos los gastos, comisiones y retenciones aplicados, para que pueda saber con exactitud cuánto ha ganado o perdido. Esta información es muy importante (se trata de su dinero) y debe asegurarse de leerla y entenderla. Sólo así sabrá si conviene seguir con la inversión o tomar otras decisiones.
No se limite a mirar simplemente si sus inversiones suben o bajan de valor. Compare el rendimiento con el de otros productos similares durante el mismo período. También debe comparar los gastos y comisiones que está pagando con lo que cobran otros intermediarios. En la información periódica también tiene que figurar cualquier subida de las comisiones u otros hechos que pueden afectar al comportamiento de la inversión.
Por supuesto, cada vez que realice una operación de compra o venta, debe comprobar que la operación se haya efectuado según sus instrucciones y al precio acordado.
Posibles fechas de vencimiento:
Algunos productos tienen una fecha de vencimiento en la que el inversor debe tomar decisiones. Por ejemplo, llegada la fecha de vencimiento de un fondo garantizado, se suele establecer un nuevo período de garantía, pero con condiciones diferentes. En otras ocasiones el fondo empieza a funcionar como un fondo no garantizado a partir de la fecha de vencimiento. El inversor (partícipe) ha de decidir si quiere permanecer en el fondo con las nuevas condiciones o si quiere reembolsar sus participaciones y recuperar su dinero o traspasarlo a otro fondo. Si no está atento a la fecha de vencimiento puede verse comprometido a continuar durante tiempo en un fondo con condiciones que no le interesan, o tener que pagar una penalización para poder reembolsar anticipadamente.
Cambios en su perfil de inversor:
Su perfil de inversor cambiará con el tiempo. Quizá mejore su situación financiera debido a un aumento de salario, por terminar de pagar la hipoteca o por cualquier otra circunstancia. Quizá empeore al surgir nuevas obligaciones, como el nacimiento de un hijo. Cambios en su situación personal y financiera pueden significar cambios en sus objetivos de inversión o en su horizonte temporal, resultando así en la necesidad de reevaluar su cartera y hacer ajustes.
Cambios en los mercados:
Los mercados financieros están en constante movimiento. Hay ciclos alcistas y ciclos bajistas. Aunque los movimientos normales no justifican necesariamente una modificación de sus inversiones, pueden darse situaciones que sí aconsejen un reajuste; por ejemplo, cambios en los tipos de interés, una recesión económica, cambios políticos, económicos o fiscales que afectan a todo el mercado o a ciertos sectores de actividad, etc.
Desequilibrio de su cartera
Por último, tenga en cuenta que los distintos productos financieros que componen su cartera tendrán rendimientos diferentes. Unos se revalorizarán más que otros, y en algunos casos podrá haber pérdidas. Por lo tanto, el porcentaje que representa cada tipo de activo en relación con su cartera total variará con el tiempo.
Por ejemplo, imagine que tomó usted la decisión, basado en su tolerancia al riesgo, objetivos financieros, edad, situación financiera, etc., de invertir un 25% de sus ahorros en renta variable y un 75% en renta fija. Si la bolsa experimenta una subida importante, después de un año podría acabar con una cartera compuesta por un 40% de renta variable y un 60% de renta fija – es decir con mucho más riesgo asumido. Si su situación personal y financiera no ha cambiado, podría ser aconsejable hacer ajustes para volver a los porcentajes originales.